Urano, Los cíclopes, Las erinias y Las moiras.
URANO (el primer dios del cielo)
En el comienzao, Gea surgió del caos y en su sueño dió a luz a Urano sin ayuda de ningun hombre. Su nombre es el masculino de la palabra griega Ua-ana, que significa reina de las montañas; así pues residia en las montañas mirando amorosamente a su madre.
Urano la nutria de con lluvia fértil que formó los lagos y los rios y que ella empezó a usar para crear a todos los elementos de la naturaleza.
Urano y su madre yacieron juntos, y de su unión nació la estirpe de los titanes. Antes , sin embargo, Gea y Urano engendraron 3 monstruos, los cíclopes, que se revelaron contra su padre y fueron lanzados al abismo del tártaro como castigo. Una tradición incide en que fue el instinto maternal de Gea el que la llevó a vengarse se Urano convenciendo a sus otros hijos, los titanes, para que lo atacaran.
La versión ortodoxa, en cambio, sostiene que Urano envolvió a Gea con su amor incesante para que sus hijos quedaran atrapados en su matriz.Su hijo menor, Crono, decidió liberar a sus hermanos dando muerte a su padre.
La castración de Urano
Gea dió a Crono, su hijo menor, una hoz de sílez para que la vengara. Crono reptó sobre Urano mientras este dormia, agarró sus genitales y le castró; luego arrojó los sanguinolentos órganos al mar. A continuación, los titanes fueron al Tártaro a rescatar a los cíclopes.
Una leyenda recoge que Afrodita, diosa del amor, nació del remolino de espuma que se formó en el agua al caer los genitales.
Otra historia sostiene que las gotas de sangre de la herida de Urano cayeron sobre Gea y de ahí nacieron las erinias.
CICLOPES (Monstruos gigantes de un solo ojo)
Existen dos versiones sobre los cíclopes. En una, eran pastores nómadas que vivian en los Campos Flegreos, cerca de Napoles, y con los que Odiseo se encontró en sus viajes.
En la otra versión, Urano y Gea engendraron, entre otros hijos, a tres gigantes con un ojo en la frente: Arges (brillo), Brontes (trueno) y Estérope (relampago).
Urano encerró a estos tres gigantes pro que temia que lo depusieran. Algunos creen que los escondió en el Tártaro, el abismo del inframundo; otros sostienen que los envió a vivir al monte Etna, donde sus terribles rugidos originaron erupciones volcánicas. Gea planeó vengarel hecho con la ayuda de su otro hijo, Crono.
Urano fue derrocado y Crono liberó a los ciclopes durante un tiempo; pero cuando se sintió amenazado , los mandó de vuelta al Tártaro.
Cuando Crono fué depuesto por su hijo menor Zeus, durante la titanomaquia(guerra de los titantes que duró 10 años), los ciclopes fueron liberados.
Como muestra de gratitud se convirtieron en los sirvientes de Zeus y forjaron sus rayos. También crearon hermosos objetos para sus hermanos: un tridente para poseidon y el casco de la invisibilidad para su hijo Perseo.
Para la cazadora Artemisa fabricaron un arco de plata y un carcaj ; ésta en agradecimiento , les daba los cuerpos de sus presas.
Los ciclopes eran expertos trabajadores. Los griegos les atribuian la contrucción de las fortificaciones de Tirinto y Mecenas, y los romanos creain que los ciclopes eran los herreros de la forja de Vulcano en el monte Etna.
LAS ERINIAS (tres mujeres que vengaban el mal)

En la antigua Grecia las furias eran conocidas como las Erinias, que significa “las furiosas”. Se decia que habian nacido de la sangre de Urano que cayó sobre Gea tras su castración.
El nacimiento primigenio de las erinias las aislaba del resto de los inmortales, incluso sus nombres tienen un sonido cruel: Alecto (implacable), Megera (envidia) y Tisífone (venganza). Eran hechiceras aliadas con serpientes;blandian antorchas y látigos y se las consideraba las perseguidoras implacables de los culpables. Las erinias hacian enloquecer a sus victimas, su poder era tan grande que las gentes no se atrevian a mencionar sus nombres.
Cuando no asolaban a los vivos, las tres vengadoras torturaban a los malhechores en el averno.
Cuando Orestes asesinó a su propia madre Clitemnestra como venganza por haber intervenido en el asesinato de su padre Agamenón, rey de Micenas, las erinias le persiguieron despiadadamente. Pese al apoyo del dios Apolo a Orestes, las erinias estaban decididas a vengar el madricidio.
En el santuario de Apolo, en Delfos, pidieron sangre por sangre, y solo pudieron detenerlas los dioses, que concertaron que el caso debia llevarse al antiguo tribunal ateniense del Aerópago. Allí Atenea, protectora de Atena, absolvió a Orestes, con la condición de que realizara una tarea ímproba como castigo. Posteriormente a las erinias se les conocio como las Euménides (las palacadas)
LAS MOIRAS (tres diosas que decidían el destino)

Las tres Moiras: Cloto (la hilandera), Láquesis (la que echa suerte) y Átropo (inevitable)., eran hijas de Nix (la noche), y habían nacido del espíritu de unos pájaros con la misión de supervisar la vida futura de los bebes.
Su propósito original era determinar el destino de cada individuo al nacer.
Gradualmente, las moiras adquirieron un papel más importante, aunque el valor de sus decretos no siempre estaba claro. Por ejemplo: ¿estaba Zeus, rey de dioses y hombres sujeto a ellas o podía alterar lo que ellas decretaban? A veces Zeus parece superior, pero probablemente era más conocido por ser la mano del destino que como aquel que decidía su curso.
Las moiras se representan como tres hilanderas que tejen el destino de los hombres. Cloto hacia girar los destinos en su huso, Láquesis los medía con una varilla y Átropo las cortaba.
Después de que las moiras decidieran el momento de la muerte, aparecían las malévolas Ceres, espíritus femeninos con afiladas garras y capas llenas de sangre que asestaban el golpe fatal y se llevaban a sus victimas a la tierra de las sombras.
Los hombres pensaban, con arrogancia, que podían controlar su destino viviendo sin ningún riesgo. Algunos dioses incluso se mofaban de las moiras: Apolo intentó una vez emborracharlas para evitar la muerte de un amigo.
En el oráculo de Delfos solo se veneraba a dos moiras: Nacimiento y muerte. Se cree que cuando Zeus reclamó su soberanía sobre las moiras, asumió el papel de Láquesis.


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