Crónicas madrileñas, un asturianu na Capital

Septiembre 12, 2009

Bueno amigos, en esta ocasión publico este artículo para relataros como fue mi primera vez en Madrid. Sí, del 8 al 11 de Septiembre, estuve en nuestra capital por primera vez en mi vida, y tengo que decir que es una ciudad preciosa y fascinante (al menos lo que he visto, claro); lo único insoportable fue el calor, cielos; pensé que me moría con esos 36 – 38 grados diurnos y los 32 o 31 nocturnos, y es que soy hombre del norte. 28 grados en Asturias es la muerte absoluta; con que en Madrid, que es todo seco y llano, os podéis imaginar lo que he sufrido, mi acompañante casi se me desmaya en medio de la ciudad universitaria, cerca de donde nos hospedábamos; pero bueno, supongo que la falta de costumbre es lo que propició nuestro calvario térmico.

El paseo de la Castellana

Como decía, salvo por este inconveniente, disfruté de Madrid; una ciudad que me pareció enorme y con unas construcciones y unas tiendas alucinantes. Puede que muchos digáis: “vaya tío, menudo pueblerino que nunca vio una ciudad” o incluso a otros os pueda resultar extraño que me sorprenda tanto con mis veintitantos años de vida, pero la verdad es que me lo pasé como un nenu el día de reyes.

El viaje no fue por ocio, mi acompañante tenía una labor importe que gestionar en Madrid y yo acompañe a esta persona para que no estuviese sola en una ciudad que, como yo, tampoco conocía. Ambos viajamos en la gama Supra + de Alsa y aunque no acostumbro a dar publicidad por que sí, más bien siempre critico este tipo de cosas, esta vez haré una excepción, pues realmente he quedado satisfecho con el servicio ofertado por la empresa de transportes asturiana.

El vehículo que Alsa dispone a los usuarios de la gama Supra + es realmente admirable. Destacan sus prestaciones y la comodidad de sus asientos que más parecen unos sillones de los que casa. El bus tenía una agradable azafata que nos preparó distintos aperitivos, tanto el desayuno y la comida, cuando salimos de Asturias; como la merienda y merienda-cena cuando salimos de Madrid. Dotado con nevera y cafetería, el bus tenía todo tipo de bebidas y alimentos gratuitos a disposición del usuario, así como prensa y revistas de todo tipo. Al finalizar el viaje fuimos obsequiados con una película, un detalle por parte de la empresa la cual, vuelvo a repetir, es altamente recomendable. Un bravo por Alsa. (Y no comento los precios pues, pese a lo que puedan creer muchos, no resulta mucho más caro que un servicio de Alsa normal)

Pasando ya a la estancia en Madrid y obviando los momentos que no son necesarios contar, pues se tratan de gestiones y asuntos personales que hemos realizado, os comento un poco lo que viví allí. Cuando llegamos un gran amigo, Joaquín, nos recogió en la estación de autobuses y nos llevó a nuestro alojamiento en su coche. Debo decir que estoy muy agradecido a este amigo porque, sin exagerar, nos salvó la vida en Madrid… si él hubiésemos estado más perdidos que un caracol en una pista de Le Mans. Además de esto, Joaquín nos enseñó la ciudad, lo que pudo, ya que como antes comenté, nuestro viaje se regía por unos tiempos que no podíamos modificar.

Ese día dormimos fatal, el calor era insoportable y yo ya no recuerda las veces que me duché por la noche; os hablo de levantarme a las 2 y las 3 de la mañana para ducharme. Absolutamente asfixiante.
El segundo día allí, recorrí la puerta del Sol en compañía de Joaquín quien también me llevó a su casa y me sorprendió con sus diferentes talentos y el distinto ritmo de vida que se lleva allí en comparación con la tierrina asturiana. Había una tienda donde solo se vendían roscas y donuts, tipo los Simpson. Era genial, había roscos de todos los colores; yo me comí uno rosa y mi acompañante otro, acompañados ambos de unos ricos batidos y un granizado de… CHOCOLATE, nunca había probado un granizado de chocolate… estaba buenísimo.

En otra tienda vendían unos batidos monstruosos, eran poco menos que un litro y sabían de muerte. Pero más allá de las tiendas de este tipo o los espacios superfrikis de Madrid (había una tienda retro que era espectacular, cualquier juego de cualquier consola estaba allí, hasta de Dreamcast) estaba lo que a mí más me alucinó, el metro.

Es increíble la red de metro de Madrid, las infraestructuras subterráneas de esta ciudad son abismales, bajando y bajando acabas llegando a una compleja estación llena de andenes y con trenes a cada minuto. En menos de 5 minutos te recorres la ciudad de cabo a rabo y es que amigos, allí una calle puede medir tranquilamente 10 km o más y recorrer andando alguna de ellas puede resultar terrible.

El calor que hay en Madrid es terrible pero nada comparado con el que hace en el metro, DIOS MIO, jamás he vivido angustia igual a la de esperar el tren bajo tierra. QUE CALOR!!!, menos mal que en el interior del ferrocarril había aire acondicionado que si no…

Destacable es también la cantidad de gente que se gana la vida en el metro, ya sea tocando instrumentos en las estaciones o entrando directamente al tren a pedir o a cantar. Y precisamente algo fascinante son los trenes, los cercanías de allí son completamente distintos a los de aquí; no me refiero a los trenes en sí, sino al tamaño de las estaciones, la cantidad abismal de trenes y el tamaño de los mismos; los había hasta de dos pisos. Ya había hablado de ellos en otro reportaje pero no los había visto nunca de cerca.

Estuve en el palacio real, coincidió que el Miércoles era el dia que se podia entrar gratuitamente siempre que fueses español, de manera que entramos Joaquín y yo. La verdad es que quedé fascinado, es enorme y asombroso. Estuve en la sala donde Cristóbal Colón se reunió con los reyes, en la sala de Stradivarius, con una muestra de sus violines, en la sala de cerámica, en un salón comedor que más bien parecía un campo de fútbol, en la sala de vestirse (que cabían en ella  6 autobuses de 2 pisos), la sala de los tronos…. Buff una pasada.

la puerta del sol

Resultó frustrante Puerta del Sol, que lástima; es más pequeña de lo que pensaba aunque a lo mejor también le quitó espectacularidad el hecho de estar completamente en obras. Lo que es alucinante es el palacio de la ópera, el teatro real…

Madrid esta lleno de centros comerciales y las calles cercanas a Sol están repletas de gente y de artistas callejeros, como los llamo yo, que ofertan espectáculos por recibir alguna propinilla del viandante. Los hombres estatua, los mimos, los que tocan instrumentos o los que hacen diversos espectáculos llenan las calles madrileñas de magia.

Al principio andábamos un poco perdidos, pero mi acompañante y yo no tardamos en memorizar las rutas de metro y en aprender a movernos por la zona céntrica de Madrid. Eso sí, comprar helados o bebidas allí se convirtió en una rutina a cada 5 minutos. En una hora dos helados, alguna botella de agua y dos o tres refrescos no eran suficientes para paliar el angustiante calor. Yo creía que Madrid era más caro. No digo que no lo sea, pero en lo que respecta al sector hostelero, no dista mucho de Asturias. Hay zonas que un bote de coca cola puede costarte 1 euro como puede costarte 2. Lo mismo pasa aquí, a pie de playa las latas salen a precio de escándalo pero en cualquier comercio suelen andar por 1 euro, así que la leyenda urbana de comer en Madrid es caro se convierte en eso… una leyenda. En mi opinión me pareció una especie de Oviedo o Gijón a lo bestia, con tiendas muy peculiares y a lo grande.

Durante el segundo día acudí solo a una calle llamada Guzmán el Bueno, me atreví a ir solo basándome en un mapa que llevaba, ya que no estaba muy lejos del alojamiento. Lo que sucede es que esa calle era muuuuy larga, de kilómetros, de manera que acabé mas o menos perdidillo. A ello se sumo el susto que llevé cuando creí haber perdido las llaves de la habitación, yo miré en el bolso donde las había guardado y no las encontraba… tenía que haber mirado una segunda vez porque estaban allí jajajaja, el calor fue todo el calor, pero que susto me llevé.

Antes de regresar, el último día, visitamos el parque del retiro… que increíble. Es una cantidad de terreno grandísima y sorprendente. Tenía ganas de conocer el Retiro y ese si que no me decepcionó. Las barquitas, el palacio de Cristal, los monumentos, la pista, los árboles… un lugar mágico en el centro de Madrid. Ahhhh y como toque comedia, pasamos por la calle Génova, donde tiene la sede el partido popular jajajaja.

En fin, el balance final es positivo. Me lo pasé muy bien, mi acompañante también. Joaquín es un gran amigo y se portó genial pese a que mi torpeza provocó que una lata de KAS se me volcara en su coche… LO SIENTO JOAQUÍN!!! Aún así el chico me perdonó la vida jejeje.

Espero volver pronto, pero eso sí, en esta ocasión como viaje de ocio y en invierno; eso seguro. Mi próximo destino Zaragoza, me voy a las Jornaicas a conferenciar sobre Saint Seiya y mi libro, pero sobre todo a pasármelo muy bien. Ya os contaré.

Un saludo a todos.

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